martes, agosto 16, 2005

Fuego, lágrimas y vida.

Un millón de lágrimas lloré y ya no me quedan más. ¿Sabes lo que es que tu corazón muera desangrado? Que tu alma se escape por una herida incurable, poco a poco pero sin nunca parar.
Yo lo sé, porque me partieron el corazón tan pero tan fuertemente que ya no hay nada de alma en él
Llorar tanto que ya no te queden lágrimas, sufrir tanto que ya puedes sufrir... Amar tanto que luego de que te arrancan tu ilusión se despedaza todo tu ser. Y que queda, que es lo que todavía se mantiene en pie? Nada, sólo quedan superficies frágiles que cubren un corazón muerto y congelado.
Tanto viento que aquel árbol tiene ya una sóla hoja y raquíticamente se mantiene unido al suelo y a la vida.
Cenizas alrrededor, ramas quebradizas y la única hoja aunque todavía verde está por caer.
¿y qué cuando caiga? Sería mejor? Alguien le importaría? Tal vez el fuego sería la única forma digna de desaparecer, en vez de ser tumbado por el viento. Porque si hay una hoja todavía hay vida y si hay vida hay una oportunidad más. El árbol está raquítico pero existe. El árbol tiene ramas quebradizas y raíces débiles pero todavía está pegado al suelo y no lo derriba el viento.
Mientras esté en pie siempre tendrá una hoja, pero si sus raíces no encuentran pronto el agua terminará por secarse y ya no será más que un fantasma.
El problema es que el arbol soy yo_

miércoles, julio 27, 2005

El Abismo y Yo.

El Abismo y Yo.
Todos avanzando inexorablemente, algunos caminando, otros corriendo, también arrastrándose; pero todos sin excepción avanzando. Algunos acompañados, otros solitarios. Algunos felices y otros desgraciados. Pero todos avanzando hacia el abismo. ¿Y porque no paran? Porque no pueden… Están ciegos, están sordos, y nacieron para caminar.
Entre ellos estoy yo, pero a pesar de haber nacido igual me dieron un regalo, que no se si es más bien un castigo. ¡Puedo ver!

Sí, veo, y lo que captura mi atención y mi mente, mi todo es ese abismo, terrible, infinito, inevitable porque yo tampoco puedo dejar de caminar. Y todos van hacia allá, y grito y les digo que traten de parar o al menos que en su caminar hagan algo más que sólo avanzar. Pero nadie me oye, algunos me gritan loco, me dicen que el abismo que yo veo no existe, me dicen que no puedo ver, me dicen que el camino nunca acabará.

Todos me dicen eso, pero están ciegos.

Algunos en su oscuridad, hablan de un protector, que evitará que caigan en el camino y más aún, que velará para que el camino los lleve a la felicidad. Y me dicen que él está en todo, pero yo no veo nada. Ellos dicen que no tengo que verlo, pero que él me ve, y yo pienso… si él me ve porqué no ve el abismo y les advierte de él.

A veces, para calmar mi desesperación, y mi soledad, causadas por mi don de ver el abismo; cierro los ojos y pretendo y a veces, llego a creer, que en realidad no puedo ver, que el abismo no existe y que el protector me salvará.

Pero no puedo hacerlo por mucho tiempo, porque cuando ves no quieres dejar de hacerlo.

Nada puedo hacer, más que caminar junto a mis desgraciados iguales hacia el terrible abismo. Pero decidí que si voy allá he de disfrutar siquiera el viaje. Y por esto, ya no veré sólo al abismo sino a al cielo, no me perderé ningún amanecer y atardecer, no pisaré ninguna flor y asimilaré sus aromas, y lo más importante, trataré de caminar junto a alguien para que cuando caiga, siquiera alguien sepa que existí.

¡No cerraré los ojos al caer!

viernes, julio 15, 2005

Un día antes de morir.

Mañana moriré, porque ya no tengo sueños, porque la fuente de esperanza de mi corazón se secó, porque ya no tengo ningún camino que seguir y porque en mi horizonte está un abismo oscuro y sin salida ni fondo. Mañana moriré porque me rendí a la praxis, a la razón. Claudiqué al dolor y al sufrimiento y vendí mi alma por un poco de alivio. Alivio que terminó en un estremecimiento eterno de mi corazón por estar agonizando y muriendo poco a poco. Y hoy me doy cuenta un día antes de morir, que la vida no es vida sin haberla sentido; no pensado ni observado; sino realmente haberla vivido con pasión y entrega, con fuerza y no con cobardía. Yo me perdí mi valor, y preferí seguir la filosofía del puerco, de poner toda mi vida y todo mi ser para buscar lo que la sociedad te dice que busques, el dinero y la seguridad. El alimento y el refugio, no más que una vulgar bestia; y subasté mi humanidad bajo el pretexto de ser realista. Y no me di cuenta de que la realidad está hecha para ser cambiada y sólo la pueden cambiar los soñadores. Querer no es poder, pero no se puede si no se quiere. Tantas cosas me doy cuenta hoy, un día antes de morir, y sólo quisiera un día más de vida para poder vivir de verdad, amar, sentir y ser humano de verdad.

viernes, julio 08, 2005

YO NO CREO.

Un frío día, un día que no me gusta recordar, dejé de creer en Dios. Ese día acababa de morir un ser muy querido para mí y por esto la tristeza me invadió, pero no se limitó a este sentimiento sino que creció en impotencia y luego furia. O Dios era bueno y no podía hacer nada para evitar lo malo, o simplemente podía y no quería. De todas maneras o no era bueno o no era todopoderoso; y en cualquiera de los casos Dios quedaba reducido a la nada, para mí.
Ese día, mientras lloraba por una muerte prematura e injusta y llena de sufrimiento, miré hacia el cielo oscuro y busqué con todo mi corazón y con lo que me quedaba de alma, a Dios. Y en esta búsqueda desesperada y sin miedo ni cobardía, me encontré sólo. Me di cuenta por primera vez de lo grande y frío del Universo, de la debilidad de mi naturaleza, de la ausencia de protección y peor aún de la inexistencia de algún orden de justicia superior, que abogue por el bien y castigue el mal.
No había nada más que una sola y cruel verdad, el mundo era de los asesinos y los torturadores, el mundo era el reino del diablo, del mal encarnado en cada uno de nosotros.
Ser bueno no servía para más que convertir tu vida en un valle de lágrimas y luego ser arrancado de raíz de la tierra y arrogado al fuego de la muerte.
Y ahora tenía sentido todo cuanto pasaba en el mundo. Porque sólo sin Dios y bajo el reino del mal, podía ser el mundo así. Porqué si no, la nación que tiró la bomba en Hiroshima y Nagasaki ahora es la más poderosa del mundo, porqué los más crueles son los más poderosos y al fin los que ganan el juego de la vida. Porqué se mueren de hambre miles de niños en África, en Suramérica y en Asia, mientras legiones de obesos en los países del norte se atragantan hasta la gula y arrojan la comida a la basura. Porque los asesinos más grandes de la historia, dictadores infames han vivido vejeces llenas de reconocimiento y riqueza. Porqué se paga tantas muertes con cuentas millonarias en Suiza o Estados Unidos.

Y todavía hay gente que se atreve a decir que hay un Dios. Dónde está y si está, porqué no hace nada. Todos los días un niño llora desesperadamente pidiendo no morir de hambre; una madre le pide que salve a su esposo de un tirano o de un secuestrador, un padre le pide ayuda para conseguir un empleo y poder conseguir el pan con el sudor de su frente, una persona honesta le pide que la verdad salga a la luz, y yo le pido que haga algo más que estar en los altares. ¿Dios es sordo? O simplemente no hay nadie que escuche.

No creo en Dios porque no soy ciego, porque puedo ver las injusticias, las crueldades, las infamias, las lágrimas. No creo en Dios porque no soy sordo, porque puedo oír los gritos, los aullidos de dolor, las súplicas desesperadas pero nunca respondidas.
No creo en Dios porque aunque exista no hace nada, y si no hace nada no vale la pena ni siquiera inventarlo.

sábado, julio 02, 2005

TODO VALE MIERDA.

Estoy llegando a un punto de mi vida, en la que me doy cuenta finalmente del valor de las cosas... Todas las cosas, los sentimientos, las razones, los sueños; todo, yo, el infierno y el cielo; todo vale mierda.
Porqué ha de valer algo en este mundo de crueldad infinita, de dolor continuo, de sufrimiento constante y apabullante. No importa los esfuerzos que hagas, no importa si gritas, si lloras, si sonríes, si te sientes alegre o desgraciado. La vida se encarga de anular todo lo que hagas o trates de hacer. Tu eres un grano de arena tan mínimo que no eres trascendental para el universo. Si hay dioses a ellos no les importa un bledo tu salvación.
Que diablos sirve tener todo el dinero del mundo, si no puedes salvar de la muerte a los que amas; de que diablos sirve amar si no puedes ser libre; de que sirve saberlo todo si no puedes sentir nada.
La vida es un rayo entre la oscuridad, como lo dijo ya alguien, pero yo voy más allá; la vida es una burla de Dios para con la paz perfecta de la nada, el caos infinito de la creación no tiene su sentido más allá de ser un circo del sufrimiento, una tragicomedia continua, que tiene como protagonista a cada uno de nosotros.
Sí, el sentido de nuestra vida no es más que sufrir y la única opción posible, que no es para nada mejor, es embrutecernos y embriagarnos en los vanos placeres y gozos superficiales que ofrece el infernal mundo en que vivimos. Sumergirnos en el sexo, en la droga, en la búsqueda de quimeras, o simplemente en la abstracción y la negación de la realidad.
Olvidarnos de nuestra insignificancia, de nuestra soledad eterna, de nuestra existencia sin sentido; mediante el consumo obsesivo y exagerado de cualquier cosa que nos haga desaparecer aunque sea por un momento.
Cómo no tener deseo de escapar de esta terrible y opresora realidad. Cualquier medio es válido, pero el resultado siempre es el mismo, la instatisfacción, el dolor espiritual no se va. La herida en el alma no se cura por el cuerpo. La llaga sangrante no se cierra nunca, desde que adquires memoria y razón hasta que la pierdes. Hasta que el rayo de luz no se extinga, no dejarás de llorar y cuando tú descanses al fin, otros seguirán llorando, esta vez por ti.

viernes, julio 01, 2005

Pegasus Vuelve!

Sobre explotado por la Universidad, alienado por las preocupaciones0 económicas, peleado con el mundo y cansado; por un buen tiempo no he escrito y no me he sumergido en el mundo bloguero. Pero ya era hora de volver, y decir lo que sale de mi corazón.
Y aquí está la parte triste del asunto, pues en este mundo tan materialista, utilitarista y práctico, está prohibido expresarse. Si quieres conversar con tus "amigos", con tus compañeros, con alguienlo que sientes o lo que piensas y esto es disidente o diferente... Van a pensar que estás loco, que eres raro o que simplemente que ya te fumaste un porro. La verdad es que en el mundo de la comunicación, cada vez hay menos espacio para decir lo que verdaderamente importa.
Una vez mandé una carta al Diario "El Comercio", sobre "La Esperanza como opción" (que está en este blog), como no era de politiquería, ni de religisiodad barata, ni de economía, nunca la publicaron. Si quieres expresarte te queda el último refugio del lápiz y del papel. El escribir en la noche fría toda la carga de tu corazón y dejar tu alma en esta lámina olvidada en un viejo cuaderno en algún rincon de tu dormitorio; eso era lo mejor que podías esperar.
Pero hay mucha gente que no quiere que sus sentimientos, pensamientos y vivencias queden reducidas al olvido y a la práctica inexistencia y se por esto se crearon los blogs.
Sí, este post está dedicado a agradecer la ventana al mundo que me proporciona este blog, del que espero siga habiendo gente que lo lea y que no se quede indiferente ante lo que escribo, porque les puedo asegurar que es lo que realmente siento y lo escribo de la mejor manera que me es posible.
Y quiero también, incentivar y recomendar a los todavía sólo-lectores que comiencen a expresarse y no dejar que el mundo de superficies enmudesca su espíritu.

miércoles, junio 22, 2005

Me cansé de escribir poesía...

Bueno me cansé de escribir poesía, filosofía o las demás cagadas que salen de mi puta cabeza. Porque me di cuenta de que la vida no es algo para analizar, ni para observar, y peor aún para disfrutar. La vida es sólo muerte, locura y crueldad y el mundo es una inmensa carnicería. Y que sirve si me siento mal y escribo una poesía de mi dolor. ¡NO IMPORTA! No le importa a nadie y no va a pasar nada en el mundo porque mañana me pegue un tiro. No tiene sentido sentir y sufrir, las emociones son sólo privilegio de los inocentones, de los ciegos y de los tontos. Para que matarme, si mi carne se la van a comer los gusanos o en el mejor de los casos la van a quemar hasta volverme cenizas. Sufrir, es darle gusto a los verdugos, al maldito destino, a la voluntad divina. Entonces que queda por hacer, pues convertirme, yo, también en un maldito chacal. Si eres un borrego en el mundo, que está lleno de lobos y otros animales sedientos de sangre, te van a despedazar. Que más queda que asumir el poder como objetivo último, la crueldad como medio y olvidarte de tu inservible alma.
Basta. Si he de vivir en una carnicería he de ser el carnicero y no la res destajada; prefiero matar a ser muerto, prefiero matar a ser muerto. Y sobre todo nunca más, te quiero oír corazón…

jueves, junio 16, 2005

El Amor no existe.

El Amor no existe.
El amor no existe, porque la magia no existe, porque Dios no es nada; porque es sólo un instinto. El amor no existe porque a pesar de sentirlo, no pasa de ser un engaño de los sentidos y del inconciente. El amor no existe porque sólo amas la superficie, porque el corazón no es más que un órgano que bombea sangre. Porque el alma es una idea del hombre y los sentimientos son sólo herramientas evolutivas.

El amor no existe, porque te enamoras sólo de máscaras, de cuerpos falsos y siliconados; porque tu corazón nunca se enamora de un alma buena, de una mente soñadora, de un espíritu puro. Lo que haces es asignarle todas las cualidades que te gustan al que tu instinto decidió amar. Te engañas y lo sabes, y dices que miras con los ojos del alma, pero sólo miras con el deseo y la autocomplacencia. Si es hermosa, entonces también es una gran persona, aunque sea un poco tonta tú dirás que es ingenua, y si es simplona dirás que es inocente.

El amor viene de la necesidad de los mamíferos de buscar pareja para la reproducción (amor de pareja), y de la protección de los productos de dicho apareamiento, es decir, el amor filial. Nada más ni nada menos de cómo quieren los animales sociales, como los perros, como los simios, etc. No hay nada de divino en este sentimiento. Es un sentimiento muy fuerte, porque es bestial, pero no es mágico ni noble. Es por eso, que se puede pasar del deseo al amor, y del amor al desamor o al odio muy fácilmente.

El amor es fuego, pero no es luz, incendia tu alma pero no la salva. Al parecer es lo único que sirve en la vida, pero no es así, es sólo el gozo más placentero y fuerte que sentimos, pero esto no significa que esté lleno de miserias y falencias.

Yo creía que el amor era la fuerza divina y mágica que unía todo en el universo, la esencia de Dios, que unía la destrucción con la creación. La fuerza o el soplo vital de la existencia. Creía que para cada uno de nosotros existe un alma gemela y que estabas unida a ella/él antes de haber nacido. Pero no, esto es pura ilusión de cuento de hadas, pura idea de novela, de película romántica, de canción dulzona.

No el amor es algo más práctico y mucho menos loable. El amor es el apego emocional, la dependencia psicológica a una persona, que te proporciona una utilidad o beneficio emocional. Es un autoengaño para ser más feliz. Es plenamente humano, pues está condicionado por las circunstancias, por el tiempo y por las conveniencias.

Por eso, para mí el amor no existe, porque yo creí en un amor divino y sólo me encontré con un instinto fuerte, poderoso y hasta hermoso pero no la sangre misma del universo; tan sólo un instinto más.

domingo, junio 12, 2005

¿Por qué tener temor a la muerte?

¿Por qué tener temor a la muerte?
Porque es la última, final y verdadera derrota que todo ser humano y ser vivo, debe sufrir. Porque la muerte es la puñalada más cruel, poderosa y desgarradora que cualquier corazón que ama, siente cuando el sujeto del amor nos es arrancado por esta fuerza omnipotente. Qué se salva a sus garras, qué no podrá destruir con su fuerza. Y es impredecible y unificadora, viene en cualquier momento, en cualquier circunstancia, a cualquier persona y en cualquier lugar. Nunca estás a salvo de este verdugo infalible. No importa si eres el más rico, el más poderoso, el más bello; no importa si eres miserable, si eres feliz o desgraciado; si eres bueno o malo. Todo es lo mismo ante los ojos de la muerte.
Tus esfuerzos vitales, tus sentimientos, tus ilusiones y aspiraciones, son quemados, destruidos y truncados para siempre en un sólo instante. Cualquier cosa que eres o sientes, deja de existir cuando el juicio y ejecución de nuestra enemiga se proclaman.
Y tú te das cuenta, ante su fuerza infinita y su falta de compasión que tú eres como una mosca ante el destino. Que cualquier momento será aplastada y destrozada, sin que pase nada en el orden del mundo. Talvez tu madre derrame unas lágrimas y tu padre se lamente por tu desaparición, pero el sol no dejará de salir mañana. Y tu luz será apagada sin que nadie extrañe tu brillo o tu calor. Así, el rayo de luz en la oscuridad quedará cegado, sin oportunidad de volver a brillar y tu viaje concluirá, con muchas penas y algunas glorias, robadas a la divina naturaleza por tu humana voluntad. Y sólo el eco de tu nombre quedará resonando en los adoloridos corazones, pero nada más de ti existirá. Un vago recuerdo de tu existencia algún día también se olvidará y pasarás a ser otra vez, sólo polvo y nada más.

domingo, junio 05, 2005

Del Sentido de la Vida.

Hay días, en que simplemente no tienes nada que decir, tu alma está en silencio y lo único que está presente en ti es un deseo intenso de desaparecer. Porque el miedo es tan grande y tan poderoso que calla a la voz de tu espíritu, con sus gritos estridentes. Por eso, tu alma se sume en el silencio… Y tú, sumido en el temor de estar sólo, de actuar mal, de fallar o de caer en tu camino; prefieres creer que quieres estar sólo, que no deseas actuar bien y lo peor de todo no intentas nada, para no fallar nunca. Y esto es la muerte en la vida, porque para anular el sufrimiento la única salida es morir. Pero morir no es sólo perder la vida sino no vivirla. Sin embargo, esta opción de terminar el sufrimiento es falsa porque la vida debe existir para algo, sino no existiera, y tiene su valor en sí misma, la vida está hecha para vivirla; y si no la vives estás desperdiciando la oportunidad de existir, que es producto del azar universal. De una combinación de infinitas posibilidades, de una sucesión de causas, desde el inicio mismo del universo, hasta que surgiste tú. Así tu vida es un regalo, es como el nacimiento de una estrella, es todo un acontecimiento universal y si tú no le das el valor real que tiene y no brillas todo lo que puedes brillar; entonces estás cometiendo el único y el peor pecado que existe para un humano, no vivir, con todo lo que realmente significa esto. Que es más que nacer, crecer, respirar, reproducirse, comer y morir; sino que está en desarrollarse a su máximo potencial, de relacionarse en su máximo contexto, de aprender y entender lo que es uno y lo que es todo. Sólo ahí, la vida habrá florecido y habrá tenido sentido. Sólo entendiendo esto veremos que el sentido de la raza humana eres tú, y tú le das sentido a la raza humana al superarla. Que la vida es un proceso de superación individual y que el conjunto de todos estos esfuerzos lleva a la superación colectiva. Si todo viene de la nada entonces todo lo que se haga es mejor, y si todo viene de Dios entonces hay que volver a él. Por esto, la esencia misma del universo es la del desarrollo. Y tú siendo parte del mismo sólo estarás siguiendo tu verdadera esencia cuando comprendas que lo único que debes hacer es tratar de mejorar siempre.